El 1 de diciembre de 2026 entra en plena vigencia la Ley 21.719, la reforma más profunda que ha tenido la protección de datos personales en Chile. Reemplaza a la antigua Ley 19.628, vigente desde 1999, que prácticamente no se fiscalizaba.
La nueva Ley de protección de datos cambia eso de raíz: crea una agencia especializada con poder real de sanción, amplía los derechos de las personas y obliga a toda organización que trate datos personales a tener evidencia concreta de cumplimiento. Eso incluye a tu clínica veterinaria.
Qué cambia y por qué es relevante para una clínica
La ley antigua no tenía un organismo dedicado a fiscalizar. Las multas eran bajas y casi nunca se aplicaban. La nueva ley crea la Agencia de Protección de Datos Personales (APDP), un organismo autónomo que puede investigar de oficio, sin necesidad de que nadie presente una denuncia, aplicar sanciones, ordenar medidas correctivas y suspender el tratamiento de datos hasta por 30 días.
Las multas ya no son simbólicas. Dependiendo de la gravedad de la infracción, pueden llegar a 5.000 UTM para infracciones leves, 10.000 UTM para infracciones graves y hasta 20.000 UTM para infracciones gravísimas. En caso de reincidencia, esos montos pueden calcularse como porcentaje de los ingresos anuales, llegando al 4% en los casos más graves. Además, la sanción se publica en un registro de carácter público, lo que agrega un riesgo reputacional concreto.
Una clínica veterinaria maneja datos personales todos los días: nombre, teléfono y correo del tutor, datos de salud de la mascota, información de pago, historial clínico. Toda esa información queda bajo el alcance de la Ley de protección de datos y su tratamiento debe cumplir con los nuevos estándares.
Qué exige la ley en términos concretos
La ley aplica a toda persona natural o jurídica que trate datos en Chile, sin importar el tamaño ni el rubro. Hay una excepción para pequeñas empresas según la Ley 20.416: en la primera infracción reciben una amonestación escrita en lugar de multa directa, pero esa gracia aplica solo una vez.
Las obligaciones principales son:
- Política de privacidad clara y accesible. Los tutores deben poder saber qué datos recopilas, para qué los usas y con quién los compartes.
- Base legal definida para cada tratamiento. No basta con tener los datos: debes poder demostrar por qué tienes derecho a tratarlos. La regla general es el consentimiento expreso, previo, libre e informado, salvo excepciones legales o contractuales específicas.
- Controles técnicos y organizativos de seguridad. Cifrado, control de accesos, registros de actividad. La ley exige evidencia operativa, no declaraciones de buenas intenciones.
- Notificación de brechas de seguridad. Si ocurre un incidente que comprometa datos personales, existe la obligación de notificarlo a la APDP y a los afectados en un plazo acotado.
- Canal para ejercer derechos ARCO+. Los tutores tienen derecho a acceder a sus datos, rectificarlos, cancelarlos, oponerse a su uso, solicitar su portabilidad y bloquear su tratamiento temporalmente. El plazo legal para responder es de 30 días corridos, prorrogable una sola vez.

Lo que la nueva ley llama derechos ARCO+
La ley anterior contemplaba derechos básicos poco conocidos y difíciles de ejercer. La nueva Ley de protección de datos los amplía y los hace exigibles:
Acceso: saber qué datos tiene una organización sobre una persona y para qué los usa.
- Rectificación: corregir datos erróneos o desactualizados.
- Cancelación: eliminar los datos cuando ya no correspondan.
- Oposición: negarse a que ciertos datos sean usados para un fin específico.
- Portabilidad: traspasar los datos a otro proveedor en formato utilizable.
- Bloqueo temporal: suspender el uso de los datos mientras se resuelve una solicitud.
Cualquier tutor de tu clínica puede ejercer estos derechos. Tener un proceso claro para responder en plazo no es opcional: es una obligación legal.
Por qué dodoZooft ya está preparado
Cumplir con la Ley de protección de datos no es solo una cuestión legal: es también una cuestión tecnológica. El software veterinario que usa tu clínica para registrar y gestionar información debe tener controles técnicos que respalden ese cumplimiento.
dodoZooft está preparado para operar bajo los estándares que exige la Ley 21.719. La plataforma gestiona los datos de tus tutores y pacientes con controles de acceso por rol, lo que significa que cada miembro del equipo accede solo a la información que corresponde a su función. Los datos se almacenan en la nube con cifrado, sin depender de equipos locales que pueden perderse, dañarse o ser vulnerados.
Eso es relevante en dos niveles. Para ti como veterinario propietario, significa que la herramienta con la que gestionas tu clínica ya tiene la infraestructura técnica alineada con la nueva normativa.
Para tus tutores, significa que sus datos personales y los de sus mascotas están gestionados en un sistema que toma en serio la seguridad de la información. dodoZooft es seguro para ti y para los clientes de tu clínica.
El plazo se está acabando
La ley promulgada en noviembre de 2024 tuvo un período de transición de 24 meses para que las organizaciones se prepararan. Ese período termina el 1 de diciembre de 2026. A partir de esa fecha, la APDP puede iniciar fiscalizaciones de oficio sin que nadie tenga que denunciar primero.
Lo importante que establece la nueva Ley de protección de datos no es solo declarar que se cumple: es poder demostrarlo con evidencia. Inventarios de datos, registros de actividad, contratos revisados con proveedores, capacitación del personal, protocolos de respuesta ante brechas. Todo eso debe estar documentado y operativo.
El momento de revisar cómo tu clínica gestiona la información de sus clientes no es después de recibir una notificación de la APDP. Es ahora.
