Cuando se habla de otorrino veterinario, muchos profesionales piensan en casos esporádicos, pero lo cierto es que las consultas por patologías del oído, nariz y garganta son más frecuentes de lo que parece. Esta subespecialidad no solo se enfoca en la otitis externa o el uso del otoscopio; implica un abordaje clínico integral que puede marcar la diferencia entre un tratamiento eficaz y una recurrencia crónica.
El oído: un desafío frecuente en la clínica general
Uno de los motivos más comunes por los que un tutor lleva a su animal a consulta es por sacudidas de cabeza, mal olor en los oídos o rascado constante. Si bien puede parecer algo menor, muchas de estas consultas se relacionan con otitis, una condición que requiere atención especializada. Aquí es donde el enfoque del otorrino veterinario cobra valor, permitiendo una evaluación detallada de estructuras internas, causas subyacentes y posibles factores predisponentes.
El uso de un otoscopio de calidad es esencial para realizar una correcta inspección del canal auditivo y del tímpano. Sin una visualización adecuada, es fácil pasar por alto cuerpos extraños, pólipos o masas inflamatorias. Esta herramienta debe formar parte del arsenal básico de todo veterinario general que busque ofrecer una atención precisa en patologías otológicas.
El papel del otorrino veterinario en diagnósticos diferenciales
Muchas veces, la presencia de otitis no es un hallazgo aislado. El otorrino veterinario puede identificar cuándo se trata de una otitis secundaria a alergias, parásitos o incluso enfermedades autoinmunes. Una mirada más profunda evita tratamientos sintomáticos repetitivos que solo perpetúan la patología.
Por ejemplo, una otitis externa mal tratada puede progresar hacia una otitis media o interna, comprometiendo la audición o el equilibrio del paciente. Identificar signos neurológicos asociados, como inclinación de cabeza o nistagmo, permite derivar a tiempo o ajustar el enfoque terapéutico desde el inicio.
Además, en felinos, los signos respiratorios, como altos estornudos crónicos o descarga nasal pueden esconder procesos neoplásicos o infecciosos que el otorrino está capacitado para sospechar y abordar con mayor eficacia.
Casos complejos y seguimiento: la importancia del registro clínico
Uno de los grandes desafíos en patologías ORL (oído, nariz y laringe) es el seguimiento. Muchas de estas afecciones requieren revisiones constantes, cultivos, ajustes terapéuticos y educación al tutor. Aquí, plataformas como dodoZooft permiten llevar un registro completo de la evolución del paciente, los tratamientos aplicados y las observaciones clínicas relevantes.
dodoZooft también facilita la gestión de imágenes y organización por bloques horarios. Esta herramienta se convierte en un aliado tanto para clínicas grandes como para veterinarios que trabajan en terreno, permitiendo que nada quede fuera del historial médico.

Formación continua en otorrinolaringología veterinaria
A pesar de que los conocimientos sobre otitis o el uso del otoscopio se enseña, en la práctica clínica suele enfrentarse a casos mucho más complejos de lo que se ve en la universidad. Por eso, la formación continua en otorrinolaringología es clave para el crecimiento profesional.
Participar en cursos o congresos específicos permite actualizar conocimientos, conocer nuevos equipos, y aprender a interpretar citologías o imágenes con mayor precisión. El otorrino veterinario que invierte en formación se convierte en un referente dentro de su comunidad.
Otitis crónicas: una oportunidad de especialización
Las otitis crónicas representan una frustración común en la consulta veterinaria. Son costosas, requieren tiempo y muchas veces desgastan la relación con el tutor. Aquí, el enfoque especializado del otorrino veterinario permite romper ese ciclo, identificando factores predisponentes (como conformación del pabellón auricular o fallas en el tratamiento inicial), aplicando terapias locales más efectivas y evitando el uso innecesario de antibióticos sistémicos.
Un plan de trabajo bien estructurado incluye limpieza auricular profesional, cultivos, antibiogramas, tratamientos tópicos adecuados y seguimiento periódico.

Otorrino veterinario en animales no convencionales
Otro punto donde esta especialidad se vuelve esencial es en la atención de aves, reptiles o pequeños mamíferos. El diagnóstico de infecciones respiratorias o alteraciones auditivas en estas especies requiere una sensibilidad distinta y muchas veces el uso de equipos más específicos. En estas especies, el profesional actúa como puente entre la medicina general y la medicina exótica, aportando técnicas diagnósticas adaptadas y protocolos terapéuticos seguros.
Una especialidad con espacio para crecer
El rol del otorrino no debe subestimarse. Aunque muchos veterinarios generales manejan casos de otitis o infecciones respiratorias, la profundidad diagnóstica y terapéutica que permite esta especialidad puede transformar completamente la experiencia clínica. Desde el uso adecuado del otoscopio, hasta la elección correcta de un antimicótico tópico o la planificación quirúrgica de un canal auricular cerrado, el conocimiento especializado siempre suma valor.
Además, apoyarse en un software veterinario como dodoZooft permite que este conocimiento no se pierda en papeles, notas sueltas o archivos mal organizados. La combinación entre expertise clínico y gestión eficiente define al profesional moderno.
