Tener un plan de emergencia veterinaria es crucial en el rubro, ya que la gestión de estas es clave para salvar vidas y brindar una atención eficaz a los pacientes. Contar con protocolos definidos y un sistema adecuado, es parte importante de lo que permite mejorar el servicio ante situaciones críticas y da más herramientas para enfrentarlas mejor.
Por esto consideramos la importancia de fortalecer puntos específicos que ayuden a la gestión de emergencias o urgencias veterinarias, para así cuidar de mejor manera la vida de los pacientes.
1. Establecer plan de emergencia veterinaria
Partiendo por lo más intrínseco para el funcionamiento del plan es establecer protocolos claros que permitan a los veterinarios actuar rápidamente. Un ejemplo de esto es manejar un tipo estándar de ABC, el cual consiste en tres pasos importantes:
- A: Asegurar las vías aéreas (Airway): Esto puede implicar la eliminación de obstrucciones o el posicionamiento seguro de la cabeza y cuello; así asegurando que el paciente logre mantener las vías despejadas con la intención de mejorar su respiración.
- B: Evaluar la respiración (Breathing): De la mano con el punto anterior determinar si la mascota está respirando adecuadamente es parte importante para asegurar su estado. También de ser necesario, administra oxígeno o realiza respiración artificial.
- C: Controlar la circulación (Circulation): Evaluar el pulso y la circulación sanguínea de la mascota, rápidamente detener cualquier hemorragia y asegúrate de que el corazón esté funcionando correctamente. Este paso es importante debido a que esta variable es muy volátil pudiendo empeorar el estado del paciente en segundos.
Cabe destacar que, cada clínica debe adaptar estos el plan de emergencia veterinaria según su equipo, personal y tipo de pacientes atendidos. La formación continua y la simulación de emergencias pueden mejorar significativamente la respuesta del equipo veterinario.

2. Evaluación Primaria y Secundaria
Es importante lograr identificar que problema es el que trae al paciente hasta el centro, para así poder tratar los problemas críticos de forma rápida. Luego de esto se debe pasar a una evaluación más profunda en la que se puedan detectar las afecciones secundarias o las que quedan como consecuencias de alguna otra complicación.
Para esto es muy importante contar con un software gestión veterinaria, ya que permite ingresar a los pacientes de forma mucho más rápida, así como también en caso de que sea un paciente regular es más fácil acceder a su historial clínico, lo que da más seguridad al profesional y a su equipo para realizar cualquier procedimiento.
Una evaluación primaria eficaz es como a la ABC antes mencionada, pero en el caso de no usar ese plan de emergencia veterinaria siempre debe incluir:
- Verificar la consciencia y respuesta de la mascota.
- Detección de hemorragias o lesiones graves.
- Medición de signos vitales asó como la frecuencia cardiaca y respiratoria.
La evaluación secundaria puede incluir pruebas diagnósticas como radiografías, ultrasonidos o análisis de sangre para obtener una visión más completa del estado del paciente.

3. Organización de Recursos
Algo que nunca debe pasar en un centro veterinario es no tener los recursos para poder tratar cualquier emergencia o urgencia que se pueda presentar, no solo porque pueda perder un cliente, sino porque el paciente asiste pensando en que podría ser atendido y perderá más tiempo en ser transferido a otro establecimiento así poniendo en riesgo su vida.
Por esto mantener la sala de emergencias organizada es crucial para tener un plan de emergencia veterinaria eficiente que priorice la salud y bienestar de la mascota. De modo que fundamental contar al menos con:
- Camillas accesibles.
- Equipos de monitorización de signos vitales.
- Carros de paradas con medicamentos y material de reanimación.
- Suministros médicos como vendajes, sueros y material de sutura.
En este caso dodoZooft es una gran ayuda a mantener un inventario actualizado, asegurando que los insumos estén disponibles cuando más se necesiten y también estar al pendiente de los insumos más utilizados para ordenarlos de modo que sean accesibles en momento que sean necesarios, así ahorrando tiempo para suministrarlos.
